Las 3 C’s del Teletrabajo: Compromiso, Colaboración y Comunicación

El teletrabajo ha irrumpido de forma abrupta en el mercado laboral. La crisis del COVID19 ha impuesto sin transición nuevas formas de vivir y trabajar, y algunas de ellas han venido para quedarse. Una de ellas es teletrabajo, una tendencia que ya venía al alza, pero que tenía que romper con barreras y prejuicios en muchas organizaciones. El shock producido por el confinamiento del coronavirus ha forzado a adaptarse abruptamente a una nueva realidad que transformará culturas y procesos.

Nuestras empresas y organizaciones no volverán a ser igual, y constituye una oportunidad que debemos aprovechar para mejorar la productividad, competitividad y sostenibilidad de nuestras organizaciones.

La flexibilidad y adaptabilidad serán dos de los factores clave en el futuro de las organizaciones

En los últimos años el teletrabajo se abría paso lentamente en la cultura empresarial sobre todo entre las grandes empresas, aunque había gran resistencia entre las pymes. Parecía que la tradición del presncialismo estaba muy arraigada. La crisis del COVID19, nos ha forzado a trabajar en remoto, pero sin la preparación y la capacitación necesarias para implementar el teletrabajo en un aprendizaje a trompicones e improvisado.

Las empresas y los trabajadores han tenido que hacer un learning by doing (aprender mientras se hace) y no siempre en condiciones fáciles. Pero a pesar de los problemas y la falta de experiencia para millones de personas, la valoración es positiva y va a suponer un empuje definitivo a nueva cultura organizacional y del management de las organizaciones en los próximos años. Un impulso que hay que aprovechar para sentar las bases de un teletrabajo eficiente mediante la combinación inteligente entre comunicación, coordinación y socialización.

La flexibilidad y adaptabilidad serán dos de los factores clave en el futuro de las organizaciones. Implantar el teletrabajo requerirá aprender a gestionar los equipos con un enfoque más crítico, promoviendo el trabajo en equipo flexibles, cambiantes y desde diferentes lugares. Una realidad que nos interpela para aprovechar la tecnología de manera mucho más efectiva y que nos permita reaccionar y gestionar futuras crisis de forma más rápida y eficiente. Hay que aprovechar estos meses para medir y valorar el impacto, los beneficios funcionales y emocionales del teletrabajo, así como los problemas o ajustes que hay que realizar para evitar las largas jornadas.

Lo que no se mide no se puede valorar y mejorar. Si medimos y aprendemos de este proceso forzado de teletrabajo de los últimos meses, podemos sacarle mucho más partido, con una mayor productividad y permitiendo conciliar mejor la vida laboral y personal además de disminuir los desplazamientos y contribuyendo a un desarrollo más sostenible.

Los datos muestran que el teletrabajo aumenta la productividad un 13% siendo un beneficio tanto para la empresa como para el colaborador, siempre que se haga con método, hábitos y las herramientas adecuadas para su implementación. En el mercado existen numerosa oferta de herramientas tecnológicas para gestionar un grupo de trabajo virtual con eficiencia que permiten conocer el estado de las tareas de todos los empleados en tiempo real, administrar el estado de los proyectos y el flujo de tareas, y ofrecer feedback en tiempo real.

Las 3C’s: Compromiso, Colaboración y Comunicación

Aunque el 80% de las empresas ha tratado de adaptar su actividad para no parar frente al coronavirus potenciando el teletrabajo, el margen de mejora que hay es enorme. Según el Banco de España, hasta un 30,6% de los empleos podría desarrollarse desde el domicilio. Antes de la crisis del COVID19, la Encuesta de Población Activa ya mostraba que el porcentaje de ocupados que, al menos ocasionalmente, trabajan desde su residencia ascendía al 8,3 % en 2019, lo que representa un crecimiento de 2,4 puntos porcentuales desde 2009.

Por tipo de ocupación, el trabajo a distancia es más frecuente entre los autónomos, en las empresas pequeñas y entre las ocupaciones cualificadas. Una cifra muy por debajo de la media europea (13%) y muy alejado de niveles de los países del norte como Países Bajos o Suecia en donde más del 30% de los empleados desarrollan su actividad laboral de forma remota.

cuadro teletrabajo

Más allá de las características de cada sector, y de los beneficios que aporta, su implantación requiere de una delicada estrategia para aprovechar todo su potencial. El teletrabajo es mucho más que un ordenador portátil y una conexión a internet. Entre los factores críticos para su éxito destaca la gestión de la comunicación de las empresas con sus colaboradores como entre los propios colaboradores y equipos de trabajo. La comunicación tiene que hacerse cargo del estado emocional de las personas, contribuyendo a mitigar la sensación de trabajar en solitario, facilitar la productividad pero igualmente permitir la desconexión para acabar con las jornadas de trabajo interminables.

La tecnología nos ofrece una oportunidad de innovar procesos y métodos de trabajo. Sin embargo, los ecosistemas de la innovación y de la colaboración no se improvisan. Requieren de una nueva gobernanza organizativa para desarrollar las actitudes, aptitudes y procesos que permitan adaptarse de forma rápida pero amable a la llamada nueva normalidad.

Prepararse para este mundo nuevo digital y con grupos de trabajo en remoto, requiere apostar por una nueva cultura organizativa basada en el compromiso, la colaboración y la comunicación

Prepararse para este mundo nuevo digital y con grupos de trabajo en remoto, requiere apostar por una nueva cultura organizativa basada en el compromiso, la colaboración y la comunicación. La sostenibilidad y la competitividad de una organización se basará así en un nuevo maridaje basado en la excelencia, la competencia y la cooperación gestionando el talento de una forma distribuida.  Los expertos apuntan además de réplicas de la crisis sanitaria y posibles nuevos confinamientos en los próximos años. Ya no podremos decir que no estábamos advertidos, por lo que tenemos que preparar nuestras organizaciones para futuras situaciones de caos.

Es un buen momento para hacer un balance y repensar las prioridades, las capacidades y las formas de trabajo de nuestras organizaciones para rediseñar las culturas y procesos para hacerlas verdaderamente resilientes. Trabajar como lo hacíamos antes, el business as usual, se ha demostrado que es obsoleto frente a los nuevos y viejos problemas. 

En los meses que vienen, ser inclusivos será una de las cualidades más importantes en los próximos tiempos. Esto es, ofrecer seguridad a las personas en tiempos de incertidumbre. El mantenimiento del puesto de trabajo es probablemente el factor de seguridad más importante y las empresas e instituciones tienen que implementar una reingeniería de procesos para hacer sus organizaciones viables y eficientes.

El teletrabajo emerge como un must para las organizaciones y hacer de la necesidad una nueva oportunidad. Pensemos despacio para actuar rápido, pero hagámoslo, va en ello la viabilidad y sostenibilidad de nuestras empresas y de la sociedad.

El peligro de la comoditización del turismo sostenible

El turismo sostenible era ya antes de la crisis del coronavirus un valor emergente en el sector. Así lo recogía la encuesta realizada por el equipo de Consumer Insights de la firma STR que revelaba la importancia del turismo sostenible, así como el impacto del cambio climático en la percepción de los viajeros.

La encuesta, realizada en enero de 2020 captó las opiniones de más de mil viajeros internacionales y destaca cómo la industria del turismo analiza cada vez más su impacto en el medio ambiente, según explicaba Sean Morgan, director de Investigación de STR. La investigación tenía como objetivo examinar si el viajero moderno tiene una percepción de los esfuerzos realizados para implementar prácticas más verdes y sostenibles en la industria del turismo.

Una tendencia acelerada por el “efecto Greta”, los viajeros de la Generación Z y los millennials. Los jóvenes tienen la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente como un valor mucho más fierte que otras generaciones. Según la encuesta, planificar unas vacaciones ‘más verdes’ es importante para más del 50 por ciento de los viajeros mientras que el 40 por ciento eligió una posición neutral.

Entre los datos destaca cómo un 35 % de los viajeros declara que no querría visitar un país que no se esforzara por luchar contra el cambio climático, por lo que el posicionamiento y la reputación de los destinos turísticos tienen que trabajar mucho más la percepción y las expectativas de los viajeros en sus políticas de  proyección y promoción.

El riesgo de la comoditización

Muchos destinos han identificado ya esa tendencia y se promocionan como sostenibles. Algo que se va a acelerar en la carrera por captar de nuevo a los viajeros y a los turistas a medida que se vaya volviendo a la nueva normalidad. Hay territorios mejor posicionados que otros y llevan años apostando por el turismo sostenible, pero el riesgo para el sector radica hoy en que se vanalice el término con campañas de promoción que no están basadas en una oferta de valor realmente sostenible, sino en un márketing verde convirtiendo el término «turismo sostenible» en un nuevo commodity que vaya perdiendo valor rápidamente.

Es por ello, que es importante trabajar los destinos turísticos sostenibles con una estrategia integral. Una promoción inteligente y eficiente creando nuevas narrativas creativas y auténticas que permita poner en valor los atributos y valores de un destino sostenible con una alianza y trabajo coordinado y colaborativo entre instituciones, empresas del sector y los ciudadanos. La reputación y la generación de confianza van a ser un factor crítico cada vez más central en la elección de un destino por lo que es necesario trabajar de forma coherente entre todos los actores de la cadena de valor que intervienen en la promoción de un destino o un establecimiento turístico. No en vano, el 70% de los viajeros -según la encuesta de STR- cree que existe poco o ningún esfuerzo para ser sostenible entre los proveedores de turismo, incluyendo las compañías de transportes (aviones, trenes, autobuses, etc).

La reputación la y la generación de confianza van a ser un factor crítico cada vez más central en la elección de un destino,por lo que es necesario trabajar de forma coherente entre todos los actores de la cadena de valor que intervienen en la promoción de un destino o un establecimiento turístico.

Cumplir con la promesa de valor

Posicionarse como un destino sostenible requiere una delicada coordinación de esfuerzos entre los agentes del terriorio así como desplegar una estrategia de comunicación y promoción 360.

Las nuevas tecnologías nos permiten iniciar el viaje, o la elección del viaje, desde la pantalla de nuestro ordenador o telefono móvil, por lo que hay que impactar positivamente desde el primer momento trabajando en el terreno de las expectativas y las creencias compartidas que son las que impactan en la reputación de un destino.

La promoción de un destino sostenible desborda las campañas de promoción institucionales. Para ser efectivos y creíbles, se hace indispensable implicar a los diferentes actores participando activamente y de forma creativa con sus redes sociales para proyectar autenticidad, talento, identidad y compromiso. Hoy, el medio ya no es el mensaje, sino las personas son el mensaje. Los mensajes compartidos o los comentarios de las personas generan más confianza que las campañas tradicionales de promoción o la publicidad.

El turismo sostenible tiene igualmente que proyectar su compromiso con la transformación económica, social y medioambiental. Muestra el compromiso de los diferentes actores para con el territorio, proyectando unos valores y un compromiso que va mucho más allá que desarrollar un negocio. Es una forma de vida que pretende transformar y mejorar tanto el territorio como al viajero para conciliar ocio con el desarrollo sostenible, por lo que su mirada debe ser de medio y largo plazo, manteniendo la coherencia con ciertas prácticas y valores.

En esa carrera por el desarrollo económico y social, los destinos turísticos sostenibles o los territorios sostenibles deben informar que no todos los turistas o formas de turismo son bienvenidos ni todos los inversores lo son. La apuesta por la seguridad y la sostenibilidad requiere igualmenteuna política de promoción de inversiones  coherentes con los valores que proyectamos. Inversiones con impacto social o inversiones responsables que no solo considera la rentabilidad, sino también el impacto social o medioambiental (ESG o IRG).

En definitiva, el turismo sostenible emerge como oportunidad para recuperar y reactivar el sector del turimo. Hagámoslo con coherencia y visión estratégica, evitando que las urgencias del momento que vivimos desvirtuen el potencial de un sector que puede ser estratégico tanto para hoy como para el futuro.

Post #COVID-19: una nueva cultura para las organizaciones

La crisis sanitaria producida por el COVID-19 está generando incertidumbre y sufrimiento. Es una batalla colectiva que hace bueno el legendario comentario de Alejandro Magno frente a las grandes batallas: “De la conducta de cada uno depende el destino de todos”.

Una vez superado este duro combate, hará que salgamos de ella con una nueva escala de valores y sobre todo va a ser un proceso reconstituyente en la forma de vivir y trabajar. El shock producido por el confinamiento y la parálisis de la actividad económica hará que se transformen culturas de trabajo y procesos para reconstruir nuestras organizaciones.

La Harvard Business School ha preguntado al respecto a una serie de expertos para hacer prospectiva por donde puede ir el futuro del management y del liderazgo. De ese diálogo emergen algunas pistas interesantes:

1-Aprender a conversar en las empresas. El desafío del coronavirus exige una conversación honesta en toda la organización que permita dar una respuesta corporativa colectiva. Los líderes con visión de futuro, tienen la oportunidad de administrar mejor las organizaciones creando condiciones que permitan a los clientes y a los colaboradores ser más útiles. Para ello hay que diseñar de forma transparente interacciones entre sus clientes y empleados para mejorar los procesos juntos.

2-Trabajar en remoto: comunicación, coordinación y socialización. La crisis ha hecho despegar forzada y abruptamente trabajar de forma remota. Es efectivo y productivo si se reestructuran los procesos organizacionales y se ejerce un liderazgo abierto que permita crear nuevas soluciones y nuevas formas de generación de valor. Habrá que gestionar los equipos con un enfoque aún más crítico, promover el trabajo en equipo, grupos flexibles, cambiantes y a menudo desde diferentes lugares. La felxibilidad y adaptabilidad será un “must” para abordar desafíos particulares y construir organizaciones resilientes.

Es un buen momento para hacer un balance de las prioridades y formas de trabajo y repensar los patrones de colaboración

3- Las reuniones en persona serán menos importantes. Todas las organizaciones tienen que aprender a aprovechar la tecnología de manera mucho más efectiva para operar de forma remota. La crisis del COVID-19 nos mostrará que necesitamos muchas menos reuniones presenciales de lo que pensábamos, utilizar de forma efectiva la tecnología. Si se hace bien la productividad crecerá.

Es un buen momento por tanto para hacer un balance de las prioridades y formas de trabajo y repensar los patrones de colaboración:

  • La comunicación es crítica. Hay que diseñar sesiones informativas periódicas, comunicar desde muchos niveles y aprender a conversar.
  • La formación cruzada. Hay puestos muy especializados pero hay que formar a las personas para que puedan reemplazarse entre sí ante eventuales contingencias
  • Caminamos hacia horarios de trabajo flexibles, más ajustados a las necesidades de la vida. La conciliación atraerá y fidelizará el talento.
  • La clave es la productividad. Lo que no se mide no se puede valorar y mejorar.La  medición de resultados y el impacto es más importante que el tiempo invertido o las horas de trabajo.
  • Empodera y confía en tus equipos. El talento es el que te salvará y te hará resurgir de la crisis. Permite a las personas en los niveles inferiores tomar decisiones.
  • Hay que tener y comunicar un propósito coherente y compartido. La cuenta de resultados no puede ser lo más importante. La misión y los valores que impulsan a la empresa y cómo los empleados pueden contribuir a ellos será un pilar fundamental de la sostenibilidad, competitividad y reputación de las empresas.

En definitiva, de las crisis siempre emergen oportunidades si se saben interpretar las señales, se observan las tendencias y se escucha a la sociedad, a los clientes y a los colaboradores.

Ganaremos la batalla al COVID-19, pero nos quedará por delante la nada fácil tarea de reconstruir nuestras organizaciones.

Para saber más…. How the Coronavirus Is Already Rewriting the Future of Business

Translate »